Más allá de las miopes
normativas aplicables a los altos cargos, sus incompatibilidades
perjudican gravemente a la economía y sientan indeseables
precedentes de inmoralidad lucrativa. No podemos esperar Ética
de quien ejerció zafiamente el poder, ni tampoco esperemos que
sus sucesores se cierren puertas denunciando uso indebido de la
información privilegiada que se les confía
institucionalmente, en función de sus cargos, cuando dimiten
para enriquecerse más aún.
Las incompatibilidades afectan mucho más a unos que a otros.
Todos los empresarios, o los profesionales, que compiten con quien
tiene en su nómina al incompatible, saben bien que están
en clara desventaja, porque la incompatibilidad no sólo es
sancionable administrativamente, sino que es también
competencia desleal,
y como tal puede ser denunciada administrativamente ante el Tribunal de
Defensa de la Competencia y si se atreven a correr con las costas del
procedimiento, pueden demandar de plano, ante los juzgados de lo
mercantil que rápidamente pueden y deben abrir diligencias de
comprobación de hechos para fundamentar una seria demanda en la
que se solicite una importante indemnización y la nulidad de los
actos del incompatible que puedan ser interpretados como
competencia desleal.
Además, los mercados deberían de sancionar a los patronos
de todos los incompatibles, especialmente si son entidades que cotizan
en bolsa, porque la admisión a trámite de las denuncias
por
competencia desleal
son hechos relevantes que deben de ser inmediatamente comunicados, sin
eufemismos, a la Comisión Nacional del Mercado de Valores
(CNMV). Y son claros riesgos que los inversores perciben inmediatamente.
Cualquier leal competidor del Grupo Barceló, las asociaciones
sectoriales, y quienes tienen la obligación de vigilar
éticamente por la correcta aplicación de los
códigos de conducta empresarial, deberían comprobar
rigurosamente si es cierto lo que recientemente se ha publicado de
Jaume Matas. Si no lo hacen, por algo será, y yo dudo mucho que
sea confesable.
Fdo.: Miguel Ángel Gallardo es ingeniero y criminólogo, y
fue perito del Govern de las Islas Baleares en el caso BITel desde 2000
hasta que Jaume Matas volvió a ser President en 2003.
Actualmente realiza informes periciales privados, con especialidad en
criminalística de la corrupción, y recientemente ha
denunciado a Luis Eduardo Cortés, IFEMA Feria de Madrid y
SACYR-VALLEHERMOSO ante el Tribunal de Defensa de la Competencia
según se publica en
http://www.miguelgallardo.es/competencia.pdf y
http://www.miguelgallardo.es/ifema