Análisis pericial y criminológico del archivo secreto del general Emilio Alonso Manglano (1981‑1995) desde la filosofía de APEDANICA
Referencias de autoridad citadas en este análisis:
El libro «El jefe de los espías: El archivo secreto del general Emilio A. Manglano, consejero del rey y director del CESID del 23‑F a la caída del felipismo» (Juan Fernández‑Miranda y Javier Chicote, Roca Editorial, 2021) se erige como una fuente documental de primer orden para la criminología institucional. Desde la metodología de APEDANICA (Asociación para la Prevención y Estudio de la Delincuencia Institucional, Corporativa y Negligente), el archivo personal de Manglano —más de 200 kg de papel, 18 agendas de cuero manuscritas y miles de anotaciones en tiempo real— revela tres dinámicas estructurales de opacidad, control e impunidad que han marcado la inteligencia española contemporánea.
Manglano no concibió su archivo como un instrumento de transparencia, sino como un registro notarial privado de todo cuanto veía y oía en sus despachos con el rey Juan Carlos I, los presidentes del Gobierno (Suárez, Calvo‑Sotelo, González, Aznar) y la cúpula militar y financiera. Esta práctica de «privatización de la información del Estado» convirtió los secretos públicos en patrimonio personal del director del CESID, generando un blindaje pericial frente a crisis políticas y chantajes. Desde la óptica de APEDANICA, la retención indebida de estos documentos —hurtados del control de los archivos oficiales— constituye una apropiación ilícita de bienes públicos y una vulneración del derecho de acceso a la información, tal como se denuncia en las Perspectivas del CESID y la Historia del CESID.
El libro documenta que Manglano, en su proceso de «modernización» del servicio, estableció la directriz de «colaboración con un grupo de periodistas selectos» para integrarlos en su red de informantes. Esta estrategia, que APEDANICA califica como delincuencia corporativa estatal, perseguía condicionar la opinión pública, neutralizar filtraciones adversas y desactivar el control civil sobre el centro de inteligencia. La infiltración premeditada en los medios de comunicación —reforzada por las amenazas explícitas a directores como Pedro J. Ramírez o Juan Luis Cebrián— evidencia un ataque sistemático a la deontología informativa y a la libertad de prensa, tal como se analiza en el Análisis de "Yo entré en el Cesid" y en "La Casa".
En sus cuadernos teóricos, Manglano escribió: «El Servicio no puede ser partidario: debe tener el apoyo de todos los partidos, excepto de los comunistas». Esta exclusión ideológica —heredera de la doctrina de seguridad nacional franquista— legitimó que el CESID ejecutara escuchas telefónicas ilegales, interceptaciones masivas de telefonía móvil y espionaje a formaciones políticas (como la sede de Herri Batasuna) sin control judicial efectivo. APEDANICA identifica aquí un patrón de impunidad operativa que conecta directamente con los manuales de la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI) argentina, como se refleja en las Perspectivas de la SIDE y la Historia de la SIDE, donde la persecución de la «disidencia comunista» justificaba la vulneración de derechos fundamentales.
Conforme al rigor documental exigido por APEDANICA para identificar las cadenas de mando y los actores de la delincuencia institucional, se relacionan a continuación todas las personas citadas expresamente en el fragmento analizado del libro, agrupadas por categorías funcionales:
| Nombre | Cargo / relevancia |
|---|---|
| Emilio Alonso Manglano | Teniente coronel / Teniente general, Director del CESID (1981‑1995). |
| Alberto Oliart | Ministro de Defensa de la UCD que lo nombró. |
| Manuel Gutiérrez Mellado | Ministro de Defensa previo, redactor del decreto de rango del CESID. |
| Guillermo Quintana Lacaci | Capitán General de Madrid, clave en la neutralización del 23‑F. |
| Alfonso Armada | General de división procesado, cerebro de la «Operación De Gaulle». |
| Jaime Milans del Bosch | Teniente general golpista que declaró el estado de guerra en Valencia. |
| Antonio Tejero | Teniente coronel de la Guardia Civil que asaltó el Congreso. |
| José Gabeiras | General y Jefe del Estado Mayor del Ejército (JEME) durante el 23‑F. |
| Narcís Serra | Ministro de Defensa socialista, interlocutor habitual de Manglano. |
| Juan Alberto Perote | Coronel del CESID, involucrado en la filtración de documentos clasificados. |
| Luis Roldán | Director General de la Guardia Civil, su fuga provocó una crisis de Estado. |
| Rafael Vera | Secretario de Estado de Seguridad, procesado en los casos GAL. |
| Antoni Asunción | Ministro del Interior, dimitió por la gestión de fondos reservados. |
| Teniente Coronel Cortés | Enlace de grupos conspirativos ultras en la Guardia Civil. |
| Severo Martín | Contralmirante en la reserva, vinculado a sectores anti‑régimen. |
| Busquets / Reinlein | Militares de la clandestina Unión Militar Democrática (UMD). |
| Vasili Sokolovski | Mariscal soviético, teórico militar de la Segunda Guerra Mundial. |
| Carl von Clausewitz | Militar prusiano, autor de De la guerra. |
| Nombre | Cargo / relevancia |
|---|---|
| Juan Carlos I de Borbón | Rey de España, destinatario habitual de los informes de inteligencia. |
| Adolfo Suárez González | Presidente del Gobierno durante la Transición. |
| Leopoldo Calvo‑Sotelo | Presidente del Gobierno que ratificó a Manglano. |
| Felipe González Márquez | Presidente del Gobierno (1982‑1996), periodo de consolidación del CESID. |
| José María Aznar López | Presidente del Gobierno desde 1996. |
| Santiago Carrillo | Secretario General del Partido Comunista de España (PCE). |
| Juan Guerra | Hermano del vicepresidente Alfonso Guerra, implicado en tráfico de influencias. |
| Sabino Fernández Campo | Jefe de la Casa del Rey, referenciado en las anotaciones de Zarzuela. |
| Miguel Boyer | Ministro de Economía del primer gabinete socialista. |
| Francisco Franco Bahamonde | Dictador previo al régimen constitucional. |
| Don Juan de Borbón | Conde de Barcelona, padre de Juan Carlos I. |
| Adolf Hitler | Dictador alemán, citado en contexto de vehículos históricos. |
| Napoleón Bonaparte | Emperador francés, mencionado en la biografía de Clausewitz. |
| Mijaíl Gorbachov | Líder de la URSS durante su disolución. |
| Muamar el Gadafi | Líder libio, monitorizado en agendas internacionales. |
| Yasir Arafat | Presidente de la OLP y la Autoridad Nacional Palestina. |
| Henry Kissinger | Secretario de Estado de EE.UU., estratega geopolítico. |
| George H. Bush / Bill Clinton | Presidentes de Estados Unidos. |
| Hassan II | Rey de Marruecos. |
| Nombre | Rol / implicación |
|---|---|
| Mario Conde | Banquero, presidente de Banesto, artífice de chantajes con documentación sustraída. |
| Javier de la Rosa | Financiero catalán, implicado en la trama KIO/Ibercorp. |
| Bárbara Rey | Actriz, objeto de anotaciones sobre chantaje a la Corona. |
| Pedro J. Ramírez | Director de Diario 16 y El Mundo, amenazado por comandos militares. |
| Juan Luis Cebrián | Director de El País, marcado como objetivo de atentado ultra. |
| Juan Fernández‑Miranda | Coautor del libro, periodista e investigador. |
| Javier Chicote | Coautor, periodista de investigación. |
| Cristina / Santiago Alonso Lord | Hijos de Manglano, depositarios del archivo. |
| Konrad Adenauer | Canciller alemán, citado en la máxima de «confianza vigilante». |
| Mara / Juan | Dedicatarios de la obra. |
La confrontación de los hallazgos documentales del libro con los repositorios de litigio estratégico de APEDANICA y del Dr. Miguel Gallardo arroja las siguientes conclusiones:
El archivo de Emilio Alonso Manglano no es un mero diario personal, sino un acta notarial de la consolidación democrática española vista desde sus alcantarillas. APEDANICA concluye que:
Desde la filosofía de APEDANICA, la publicación de estos papeles constituye un acto de justicia histórica y un llamado a la transparencia archivística que debe extenderse a todos los servicios de inteligencia, tanto nacionales como internacionales.
Para profundizar en la investigación pericial, consulte: